domingo, 9 de mayo de 2010

GMendoza_la aventura de ser maestro.doc

La esencia del presente ensayo es encontrar la relación que guarda "el malestar docente" con nuestra historia personal y las maneras de combatirlo, en caso de que éste exista. En ese sentido, debo decir que con excepción de los bajos salarios percibidos y el injustificado desprestigio social que conlleva esta actividad en México, nunca existió en mi experiencia tal malestar. Es decir, para mí, el hecho de iniciarme como maestro representó un verdadero hallazgo, un amor a primera vista. El descubrimiento de esta nueva vocación me abrió un horizonte de posibilidades ilimitadas, donde yo podía darle un sentido más amplio a mi existencia, multiplicándome a través de mis alumnos. Esto no quiere decir que mi vida en aquel entonces anduviera sin rumbo fijo o a la deriva, al contrario, tenía muy claro que mi destino sería dedicarme al ejercicio literario. Escribir me daba la oportunidad de enfrentar y canalizar mis muchos miedos, así como compartir mis sentimientos, emociones, ideas, y visión personal del mundo. Pero impartir clases me fortalecía de varias maneras y llenaba una parte interna que se encontraba raquítica en aquellos tiempos turbulentos; una parte que me completaba como un ser humano integral, alejándome del egoísmo recalcitrante que nos caracteriza a algunos de nosotros.

Por otro lado, estas primeras clases que por cierto fueron de literatura, no me hicieron mucho ruido porque venía de encabezar talleres literarios y de dramaturgia. Aunque por supuesto me enfrenté a dificultades muy similares a las expresadas por mis colegas docentes, como la de no contar con las bases pedagógicas recomendables para dar clases en grupos de cincuenta o más adolescentes. También me tocó aprender el oficio en base al ensayo y el error. Dicen los japoneses que los errores son escalones al éxito y yo creo firmemente en eso.

En lo que se refiere a la identidad docente, es cierto que uno puede caer facilmente en la falacia del "profe ideal", pero un escritor, por su propia naturaleza, se encuentra hasta cierto punto inmune a ese tipo de ilusiones, pues como creador intimista, lo que uno busca es explorar caminos originales, propios; incluso existe una rebeldía implícita en aquello de imitar a otro para bien o para mal. Sin embargo es difícil escapar a los estereotipos que ofrecen filmes como "Al maestro con cariño", protagonizada por Sindey Potier. Otra cosa es que también en la búsqueda de esa identidad profesional, uno ensaya diversos papeles a representar enfrente de sus alumnos: e"el profe estricto", "el barco", "el buena onda", etc.; existe un amplio repertorio de estos roles docentes. Y ahí es cuando se hace necesario encontrar un sano equilibrio, pues si eres muy duro, se te califica como "el gandalla" o "la vieja bruja", según sea el caso, y si eres muy relajado, como "el trasatlántico", "el bonachón"(entendiendo que este último adjetivo hace alusión a un maestro débil de carácter, pues para ser bueno, se requiere también ser firme y justo). Los chicos son como caballos, hay que dejarlos correr y frenarlos, dejarlos correr y sujetarles la rienda, de lo contrario, pueden desbocarse, recordemos que son adolescentes y tal es su naturaleza. 

Quizás sería pertinente finalizar estas líneas con el análisis de las técnicas básicas que debe poseer un buen interlocutor, el propósito primordial de la comunicación es el de lograr la empatía, para de esa forma poder compartir campos comunes de experiencia; tener la capacidad de "ponerse en los zapatos del otro"... 

GMendoza_los saberes de los estudiantes.doc

Al realizar la presente investigación de campo que quedé muy sorprendido de ver cuantas cosas saben hacer mis alumnos al utilizar internet, como reservorio y espacio social:

Como reservorio:

Guardar música.
Guardar fotos.
Guardar archivos.
Guardar videos.
Guardar páginas Web.
Guardar programas.
Guardar juegos.
Guardar su diario electrónico.
Guardar notas personales.
Guardar información de internet.
Guardar información de una unidad a otra.
Pegar imágenes.
Pegar información.
Ordenar trabajos en carpetas.
Guardar libros.
Guardar revistas.

Como espacio social:

Descargar música.
Chatear.
Usar herramientas de trabajo.
Comunicarse a través de los foros populares.
Usar programas(muchos).
Usar juegos.
Personalizar sesión.
Navegar en internet.
Crear blogs.
Crear cuentas electrónicas.
Investigar.
Hacer compras en Oneline.
Hacer transacciones.
Editar imágenes.
Hacer presentaciones.
Hacer una agenda electrónica.
Sincronizar datos.
Usar WI-FI.
Imprimir.
Scanear.
Quemar discos.
Crear Corred.
Hacer llamadas.
Enviar correos.
Enviar información.
Publicar notas.
Crear una cuenta en Google.
Ver películas y programas de t.v.
¡Apostar en línea!
¡Ver pornografía!
Alterar fotos.
Compartir fotos.

Es importante reconocer que uno como maestro, si bien le va, sólo sabe hacer aproximadamente un 10% de todo lo que son capaces de manejar los alumnos en estas nuevas tecnologías. Aquí es donde, a título personal, puedo identificar a la mayor parte de mis debilidades como docente. Y es que estos chavos nacieron ya con el chip integrado, pues en mis tiempos solía utilizar todavía las máquinas de escribir, y no me refiero a las eléctricas. En fin, hay que actualizarse, es urgente.

¿Cómo utilizar las capacidades de estos alumnos en el aula?

Una estrategia que se me ocurre es la siguiente: primero les pides que anoten en una hoja todo lo que saben hacer en la computadora, tanto como reservorio como espacio social. Segundo, les pides que circulen dichas hojas entre sus demás compañeros y que cada uno identifique lo que no sabe hacer pero su compañero en turno sí. Tercero, dedicas una, dos, o las sesiones que se requieran, para que se enseñen mutuamente(es importante que el maestro se incluya en dicho proceso de aprendizaje cibernético).


           

Construyendo el edificio del progreso

Este espacio está dedicado a todos los constructores del edificio del progreso. Los saluda el autor, Guillermo Mendoza Saes, soy Lic. en Ciencias de la comunicación y actualmente curso una especialidad en Competencias docentes en la Universidad Pedagógica Nacional, ya que otra de mis pasiones, además de la de escribir, es enseñar a los jóvenes. Pienso, lo mismo que Voltaire, que "todos los problemas de la humanidad son derivados de la falta de instrucción". Uno de los objetivos del presente blog es el de compartir conocimientos, dudas, inquietudes, estrategias didácticas, pensamientos y sentimientos, con mis compañeros de estudio y tutores de la universidad antes mencionada, pero otro objetivo es compartir las mismas cosas con los setecientos cincuenta alumnos que atiendo en promedio durante cada semestre; trabajo en dos instituciones de nivel medio superior: El Centro Universitario de Valle de Bravo y El Colegio de Bachilleres de la misma ciudad. Aquí, mis muchachos podrán expresar eso que les pido tras cada sesión: "¿Hay dudas, preguntas, reclamaciones?" Por supuesto que en vivo siempre me dicen que no, "que todo está muy claro". También quiero extender esta invitación a los padres de familia, pues con ellos debemos formar una poderosa mancuerna para trabajar. Recuerden papás, la escuela no es una guardería, ustedes deben involucrarse en este proceso de construir un mejor mañana. La puerta esta abierta para las autoridades educativas y público en general, participen en este esfuerzo, la educación constituye los cimientos de este edificio del progreso...